A veces juzgamos de “sabios” a aquellas personas que en el colegio se sacan un diez. Juzgamos de sabios a personas que tienen un millón de títulos.

Juzgamos de sabios a aquellos que saben usar bien la palabra.

Juzgamos y juzgamos y volvemos  a juzgar… y finalmente empezamos a juzgarnos a nosotros mismos y lamentablemente en vez de poder admirar y aprender de quienes nos rodean y pueden compartir con nosotros su sabiduría, comenzamos a decirnos cosas como:

“yo nunca voy a sacarme un 10”

“yo no tengo tantos títulos”

“Yo no se usar tan bien la palabra”

En síntesis comenzamos a pensar que por no tener aquel saber que otro posee, somos seres menos valiosos, no somos tan inteligentes o directamente no podremos alcanzar aquella sabiduría.

Pero al final, ¿Que SI tenés para nutrirte y nutrir a quienes te rodean? ¿Te pusiste a pensar dónde está tu sabiduría?

Es importante explorar y descubrir en cada uno de nosotros donde existe la sabiduría, porque no alcanza con quedarse en el NO puedo, ya que estoy segura que podes un montón de otras cosas que complementan a tu entorno o a otras personas que llevan consigo saberes que vos no.

Muchas veces también tenemos que ser auto críticos y pensar :¿Hice un intento real para alcanzar este saber que me interesa? Porque esa postura de “bueno vos tenes  facilidad” es muy comida también.

Si bien es verdad que algunas personas se les da mas fácil hacer algunas cosas que otras, también hay que tener en cuenta que el esfuerzo y las ganas son un condimento que no puede faltar.

Y si nos ponemos una meta y no nos sale a la primera, ¿Vamos a dejar de intentarlo? Es decir, no podemos quedarnos en si es difícil o fácil porque nada se da mágicamente, sino que todo aprendizaje es un es un proceso que se construye de a poco y cuanto más en contacto me ponga con lo que quiero aprender, voy a fluir y conectarme con la sabiduría interna y la que el entorno pueda brindarme.

No vamos a alcanzar la sabiduría si nos quedamos sentados en el sillón mirando el techo: si quiero aprender tengo que intentar y entender que el fracaso no es el fin, sino el principio del camino hacia el aprendizaje.