Antes hablé sobre el bullying apuntando a una situación particular. Esta vez quiero hablar sobre los acosados. Más que hablar sobre ello podría decir que quiero hablar con ellos.

El mensaje que quiero dar es simple: nunca se den por vencidos. Nunca dejen que los rompan. Nunca dejen que los convenzan que son menos que otro. Nunca bajen su cabeza.

No voy a mentir, aunque no lo hagan muchas veces no van a parar. Incluso son avalados por autoridades en algunos casos. Y en otros simplemente no tenemos en quien depender. Eso puede hacernos perder la esperanza.

Pero cada vez que nos rendimos creamos cadenas en nosotros mismos. Formadas por el miedo e inseguridad que nos inculcan. Y este tipo de ataduras mentales es difícil de detectar y combatir.

Y aunque no nos damos cuenta nos siguen hasta que y nos obstaculizan en nuestras vidas.

Por eso aunque a veces parece que no tiene sentido sigan con su lucha. Mantengan su persona y no dejen que se deforme por las vidas y acciones de otros.

No es necesario chocar con el otro directamente. A veces sólo con tratarlos como a cualquier otra persona es suficiente. Lo importante es saber que no estamos atados por nada y que podemos enfrentarnos y superar nuestros obstáculos.